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viernes, 13 de noviembre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Amigos lectores…


En esta oportunidad, me gustaría relatarles un poco sobre mi encuentro con la docencia, porqué opté por estudiar para ser educadora y la forma en cómo esta decisión ha influido y transformado mi vida.

Les comento que mis primeras experiencias como docente, fueron de manera informal, gracias a una labor social, en la que alfabetizaba a niños de un barrio de la ciudad donde vivía. Fue a mis 14 años y estuve alrededor de dos años en esa hermosa misión. La verdad eso fue creando en mí, una vocación por el arte de enseñar, y una gran satisfacción, al ver que podía dejar algo positivo (como el conocimiento de las letras) a estos niños.

Sabía que mi destino era ser docente, por lo tanto, mi profesión base terminó siendo la Licenciatura en Educación, mención Ciencia y Tecnología de la Educación. Con ello tuve la oportunidad de darle ciencia a lo que antes era sólo una praxis; es decir, conocer teorías, métodos, técnicas, herramientas, entre otros, para poder ser profesional en lo que hago.

Luego de graduarme, llegaron las actividades formales como docente: facilitadora de cursos de computación, en donde tuve la oportunidad de compartir con estudiantes de diferentes perfiles (niños, adolescentes, jóvenes universitarios, profesionales y hasta personas de la tercera edad), lo que me corroboró lo bien que me siento en esta tarea; así mismo me desarrollé como docente a nivel superior en el área de Ciencias de la Educación en una Universidad y ahora como tutora en línea.



Estudiantes de la Fundacion Niños del Sol - Clases de Computación
Maracaibo, Edo. Zulia (Feb. 2004)


Ser docente, ha sido lo mejor que he hecho, me siento productiva, pienso que puedo impactar de manera directa y positiva en las personas (no en las máquinas o en la tierra -que no son prácticas inferiores- sino en los seres humanos), trabajando directamente con el conocimiento y las ideas, que es lo que mueve todo, en fin; ha significado una oportunidad para entregar lo mejor de mí y recibir mucho más de mis alumnos, por lo cual he podido crecer en varios sentidos.



Cursos de Computación - Personas de la tercera Edad
Maracaibo, Edo. Zulia (Feb. 2005)


Satisfacciones…, muchas (aprender de mi trabajo, prepararme para estar al día, conocer personas, saber que en cierta forma puedo dejar aprendizajes, etc.), por otro lado, insatisfacciones, quizás la necesidad de acercar un poco la teoría que aprende uno en las universidades (mientras te formas) con la realidad en la que trabajas (o trabajarás), tal vez, con programas de formación más prácticos. También podría mencionar, la necesidad de un mayor vínculo: institución – docente, participar más en proyectos e involucrarme con otras actividades (que complementen las docentes), claro que mucho de ello dependen de la proactividad e iniciativa propia, así como de la flexibilidad, condiciones e interés de la institución de la cual formas parte.



Mis Estudiantes de la Práctica Profesional Docente
Universidad Católica Cecilio Acosta. Maracaibo, Edo. Zulia (May. 2006)


Saludos y gracias por leer parte de mi historia.

La aventura de ser maestro

Existen algunos textos que valen la pena compartir; uno de ellos es “La Aventura de ser Maestros”, de José Manuel Esteve, ya que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestros inicios en la tarea de educar, las dificultades, vivencias, malestares y elementos que nos han permitido ir mejorando en nuestra labor.


Les comparto el artículo de Esteve, así como mis reflexiones al respecto. Un abrazo

http://www.uhu.es/mjose.carrasco/La%20aventura%20de%20ser%20maestro.pdf

Recuerdo cuando estaba educando en ambientes informales, no sentía eso que menciona Esteve: “la necesidad de tener todo bajo control”. Al alfabetizar a niños de mi comunidad, introducíamos muchos juegos, haciendo de la clase, una actividad divertida, estábamos en un ambiente relajado y sin presiones, sólo teníamos el espíritu de colaborar con los otros. Por otro lado, cuando estuve dando cursos de computación, la idea era facilitar conocimientos prácticos, que les sirvieran a mis alumnos para utilizar los programas y hacer sus trabajos; es decir, seguía una planificación de acuerdo a sus necesidades.

Sin embargo, cuando me incorporo como docente en la universidad, en un ambiente formal, con alumnos ya graduados en diversas licenciaturas; para ese entonces, no tenía el año de egresada de la universidad y con 22 años, sentí una tensión enorme y caí en el error que menciona Esteve, “aparentar un serio academicismo [y] una sabiduría que estaba lejos de poseer”. Pero como todo es un proceso de ensayo y error, fue una experiencia muy gratificante, porque al final de ese primer semestre, las cosas habían mejorado bastante, ahora que leo a Esteve, llego a la conclusión que una de las cosas que me ayudó a mejorar, fue el diálogo y razonamiento con mis estudiantes.

Actualmente, tengo la responsabilidad de ser tutora en línea, aun sigo aprendiendo, confieso que lo que más me inquieta, es mantener el interés en la especialidad en línea. Yo no le llamaría malestar docente, más bien es la preocupación por que el grupo mantenga su compromiso hasta el final del ciclo académico. Para ello como dice Esteve, creo que debo hacer hincapié en el hecho de “crear inquietud en los alumnos” y comunicarles “qué valor tiene lo que van a aprender”.

Por otro lado, pienso que es importante, crear mi identidad docente dentro de esta modalidad, ya que a pesar de que sé cuáles son las características del tutor y del estudiante en educación a distancia (entre otros elementos), es ahora que soy tutora, cuando estoy poniendo a prueba mis aprendizajes y considerando las mejores formas de acción.

Finalmente, me gustaría también dominar diferentes técnicas para la comunicación a distancia; estoy intentando ser muy cercana y constante por medio de correos, pero al ser una comunicación asincrónica pienso que es necesario intentar otras alternativas.

Compañeros, esas son mis reflexiones en torno a mi profesión desde las ideas de Esteve y algunas de las coincidencias que noté con respecto a lo que él menciona “El malestar docente”. ¿Podrían compartir Ustedes sus ideas al respecto?